La industria del entretenimiento lamenta la muerte de la aclamada actriz y comediante Catherine O’Hara. La artista, cuyo rostro se volvió inolvidable por sus papeles en clásicos como Beetlejuice y la saga Mi Pobre Angelito (Home Alone), falleció este 30 de enero en su residencia de Los Ángeles, tras una “breve enfermedad”, según confirmó la revista especializada Variety. O’Hara tenía 71 años.
Catherine O’Hara: Una Carrera que Definió Generaciones
Catherine O’Hara se consagró en el imaginario colectivo como Kate McAlister, la desesperada madre de Kevin en Mi Pobre Angelito (1990), y como la excéntrica Delia Deetz en Beetlejuice (1988) de Tim Burton. Sin embargo, su trayectoria fue mucho más amplia y versátil. En años recientes, alcanzó un nuevo pico de reconocimiento crítico por su magistral interpretación de Moira Rose en la aclamada serie Schitt’s Creek, papel que le valió un Premio Emmy en 2020 y demostró su genio para la comedia de personajes.
Catherine O’Hara: De Guionista en Canadá a Estrella Global
Nacida en Canadá en 1954, O’Hara comenzó su carrera en su país natal como parte del legendario reparto del programa de sketches SCTV Network 90, donde también destacó como guionista, ganando un Emmy por su trabajo detrás de cámaras. Su transición a Hollywood la consolidó como una actriz de carácter única, capaz de transitar entre el humor absurdo, la sátira mordaz y la calidez maternal. Su colaboración con el director Christopher Guest en falsos documentales (mockumentaries) como Best in Show y A Mighty Wind la reveló como una maestra de la improvisación cómica.
Un Legado en Cine, Televisión y Doblaje
Más allá de la pantalla, Catherine O’Hara también dejó su huella en la animación, prestando su voz distintiva a Sally en el clásico de culto El Extraño Mundo de Jack (1993) de Tim Burton. Su capacidad para dotar de humanidad y humor a cualquier personaje, ya fuera live-action o animado, la convirtió en una figura querida por varias generaciones de espectadores y respetada por la crítica.
La muerte de Catherine O’Hara deja un vacío en la comedia cinematográfica y televisiva. Su legado perdura en una filmografía repleta de momentos hilarantes, personajes entrañables y una maestría actitudinal que inspiró a colegas y fans por igual. El mundo recuerda hoy no solo a la madre de Kevin, sino a una artista completa cuya risa y talento iluminaron la pantalla durante más de cuatro décadas.




